Boxeo

La historia de los Juegos Olímpicos Atenas 1896

En los 120 años transcurridos desde la primera edición de los Juegos Olímpicos en 1896 hasta la que está a punto de comenzar en Brasil, los Juegos han sobrevivido a contiendas, boicots, atentados, injerencias políticas, trampas y crisis.

Se han consolidado como la primera fiesta de carácter universal, se han abierto a los profesionales de todos los deportes, han logrado la práctica paridad entre hombres y mujeres, han incorporado a los atletas discapacitados y han proporcionado a la humanidad imágenes inolvidables de solidaridad, superación y excelencia.

Cada participante tiene una historia. Cada uno de los Juegos, también.

ATENAS 1896

El 6 de abril de 1896 el francés Pierre de Fredy, barón de Coubertin, vio cumplido su sueño de asistir al renacimiento de los Juegos Olímpicos, idea que había propuesto por primera vez el día 25 de noviembre de 1892 en el aula magna de la Sorbona de París.

1.503 años después de que los Juegos de la Antigüedad fueran prohibidos, por motivos religiosos, por el emperador Teodosio, Atenas fue elegida primera ciudad sede de la era moderna. El magnate Georges Averoff donó un millón de dracmas para la construcción del Estadio Olímpico, que tenía dos rectas de 192 metros, la antigua medida olímpica de un estadio, y dos curvas cerradísimas.

Un total de 241 atletas -la mayoría griegos- en representación de 14 países compitieron en los nueve deportes que se incluyeron en el programa: atletismo, ciclismo, esgrima, gimnasia, natación, tiro, halterofilia, lucha grecorromana y tenis.

El primer atleta que subió al podio fue el estadounidense James B. Connolly, que se impuso en triple salto con una marca de 13,71 metros. Con el tiempo, ganaría el premio Pulitzer como periodista.

El ganador de más medallas fue el alemán Carl Schuhmann, que ganó tres oros en gimnasia y uno en lucha; también participó en atletismo y halterofilia.

Pero la estrella de esa edición inaugural fue un griego, Spiridon Louis, vencedor de la prueba de maratón. Esta carrera se disputaba por primera vez en la historia, en memoria del soldado ateniense Filípides, que en el año 490 antes de Cristo corrió los 40 kilómetros que separaban la llanura de Maratón de la ciudad de Atenas para informar de la victoria del caudillo Milciades sobre las tropas del rey de Persia, Darío I, antes de caer al suelo y morir.

Spiridon Louis cubrió la distancia en dos horas, 58 minutos y 50 segundos y recibió por su victoria, además de la medalla de plata y la corona de olivo con lo que en esos Juegos se premió a los campeones, unos viñedos en los que vivió hasta su muerte en 1940.

Estados Unidos ganó el medallero final de esta primera edición.

PARÍS 1900

Los II Juegos, en París, coincidieron con la Exposición Universal en la capital francesa, hecho que deslució sensiblemente la trascendencia de los mismos. Su denominación oficial fue ‘Concurso de ejercicios físicos y deportes de la Exposición‘ y muchos de los atletas nunca fueron conscientes de haber participado en unos Juegos Olímpicos.

Las pruebas se prolongaron durante cinco meses, de mayo a octubre. Los organizadoresno sabían que había que premiar a los ganadores con una medalla y los galardones se entregaron dos años más tarde.

Intervinieron 997 atletas de 24 países en 19 deportes. La lucha y la halterofilia fueron excluidas del programa. Entre las nuevas disciplinas olímpicas, fútbol, hípica, waterpolo, tiro con arco, vela, remo, crícket, croquet, golf, polo, rugby y soga tira.

En fútbol compitieron clubes y no selecciones nacionales. Ganó el inglés Upton Park F.C., 4-0 en la final al francés UFSA.

Un hito de estos Juegos fue la primera participación femenina, aunque las 22 mujeres inscritas fueron relegadas al tenis y al golf, con victorias finales para la británica Charlotte Cooper y la estadounidense Margaret Abbott.

Francia se impuso en el medallero, algo lógico puesto que en muchas pruebas solo participaron franceses. Sin embargo, se considera al estadounidense Alvin Kraenzleinla estrella de los Juegos gracias a sus victorias en 60 metros, 110 metros vallas, 200 metros vallas y salto de longitud.

ST LOUIS 1904

También estos Juegos coincidieron con la Feria Internacional de St Louis y, como los de París, quedaron ocultos por ella.

Fueron los primeros en los que se repartieron medallas oro, plata y bronce a los tres primeros. El boxeo, la lucha libre, el decatlón y las pesas fueron novedad en el programa, que incluía 18 disciplinas. La participación femenina quedó reducida al tiro con arco.

651 deportistas de 12 países compitieron en St Louis. De ellos la inmensa mayoría eran estadounidenses, país que dominó con margen el medallero. En atletismo ganó 23 de las 24 pruebas.

La exigua participación europea se debió en buena medida a la lejanía del continente americano y al elevado coste del viaje. Fueron más unos Juegos panamericanos que unos universales.

Entre las novedades, cabe destacar lo que se denominó ‘Anthropological Days‘, dos jornadas en la que pigmeos africanos, indios sioux norteamericanos, moros filipinos, ainus de las Islas septentrionales japonesas, turcos, indios cocopas de México y representantes de otras muchas razas participaron en pruebas exclusivas para ellos. Enactuaciones más propias de un circo que de un acontecimiento deportivo, estos aborígenes lucharon con lanzas, treparon a los árboles o dispararon flechas.

El estadounidense George Poage, tercero en la final de los 400 metros vallas, se convirtió en el primer atleta negro que lograba una medalla en los Juegos Olímpicos.

Dos estadounidenses ganaron cuatro medallas de oro cada uno, Marcus Hurley en las pruebas atléticas del cuarto de la milla, tercio de milla, media milla y milla, y Anton Heida en gimnasia con triunfos en salto de caballo, caballo con arcos, barra fija y el concurso general en siete aparatos.

El estadounidense Fred Lortz protagonizó un gran escándalo en la prueba de maratón, ya que se retiró de la competición y fue conducido en un coche hacia la meta, pero el vehículo se estropeó antes de llegar al Estadio Olímpico y entró en el mismo a pie.

Los espectadores creyeron que era el vencedor y le aplaudieron ruidosamente. Lorz continuó el engaño y cruzó la meta ante los vítores de sus compatriotas. Poco después se presentó el verdadero vencedor, el inglés, nacionalizado estadounidense, Thomas Hicks y después de unos minutos de incertidumbre, los jueces deshicieron el entuerto.

LONDRES 1908

Los IV Juegos Olímpicos fueron los primeros que se llevaron a cabo con seriedad, buena organización y una alta participación.

A pesar de que se concibieron como parte de la Exposición Internacional Francobritánica, los organizadores les dieron el relieve suficiente para que brillasen con luz propia.

Se pasó a 2.008 deportistas de 22 países y a 14 deportes, divididos en deportes deverano y de otoño. Hubo otras disciplinas no oficiales, como patinaje y rugby, hasta un total de 21 modalidades. Se eliminaron el tenis y la halterofilia, se incluyó el hockey sobre hierba y se recuperaron el tiro con armas de fuego y la vela, ausentes en 1904.

Con ocasión de estos Juegos el arzobispo de Pensilvania, Ethelbert Talbot, dijo la célebre frase de “lo importante no es ganar, sino participar“, que se atribuiría después erróneamente al Barón de Coubertin.

La gesta que ha pasado a la historia es la que protagonizó en la carrera de maratón el italiano Dorando Pietri. La carrera se disputó por primera vez en la actual distancia reglamentaria de 42,195 kilómetros, para acomodarla al paso por delante del palco real.

Pietri entró en el estadio totalmente extenuado, hasta el punto que confundió la dirección. Rectificó y enfiló hacia la meta, pero cayó desplomado a falta de 70 metros. Dos jueces le ayudaron a levantarse, pero cuando estaba a 20 metros volvió a caer. Otro juez y el escritor Sir Arthur Conan Doyle, que asistía como periodista, le sostuvieron para que cruzase la cinta. El italiano fue descalificado y se proclamó vencedor al estadounidense John Hayes, que llegó 30 segundos después.

Gran Bretaña fue el país ganador, aunque Estados Unidos dominó el atletismo.

Entre las participantes ilustres, la británica Charlotte ‘Lottie’ Dod, plata en tiro con arco y que en 1887, con 15 años, había ganado el primero de sus cinco títulos de Wimbledon; también venció en diversas competiciones de golf, hockey hierba, esquí, patinaje sobre hielo y crícket.

ESTOCOLMO 1912

Los Juegos de Estocolmo sentaron las bases de la configuración moderna de la competición, con innovaciones como la medición electrónica de las pruebas de atletismo y la entrega de medallas sobre podios.

Participaron 2.407 deportistas, de ellos 48 mujeres que compitieron solo en natación y tenis, en representación de 28 países (debutó Japón) y con un programa de 14 deportes.

En estos Juegos se produjo por primera vez un superávit con respecto al presupuesto de organización. Además, Suecia ganó en el medallero final.

Se eliminaron, con respecto a los juegos de Londres, la lucha libre, el hockey hierba, el tiro con arco y el boxeo, este último por la oposición del comité olímpico sueco a que se disputasen combates en su país. Por este motivo, el COI decidió limitar el poder de los comités organizadores en los sucesivos Juegos. Las pruebas de atletismo se aumentaron a 30. Otra novedad fue la exclusión del ciclismo en pista.

Pero la mayor innovación de los juegos de Estocolmo fue la irrupción de las mujeres en el programa oficial, aunque antes ya habían competido en pruebas consideradas de exhibición.

En estos Juegos participaron dos deportistas a los que, por distintos motivos, los conflictos bélicos posteriores terminaron por ‘inmortalizar’: George Patton, quinto en pentatlón moderno y que con posterioridad, como general en jefe, condujo a las divisiones acorazadas de los Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial; y el francés Jean Bouin, plata en los 5.000 metros -en la primera prueba que precisó de fotografía para decidir el ganador-, que perdió la vida en el frente en la Primera Guerra Mundial.

Fueron también los Juegos de Jim Thorpe, ganador del pentatlón y del decatlón y que fue descalificado por profesional, al descubrirse que una vez había cobrado por jugar al béisbol. En 1982 el COI restituyó las medallas a su familia.

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