Artículos de Opinión

¿Existe un permiso para doparse en el deporte?

El pirateo de los dosieres médicos de deportistas de alto nivel por hackers ha sacado a la luz uno de los pilares de la lucha antidopaje: las Autorizaciones de Uso Terapéutico (AUT), que permiten a los deportistas curarse utilizando sustancias que figuran en la lista de productos prohibidos.

Entre el 13 y el 19 de septiembre, un colectivo de piratas informáticos llamado Fancy Bears puso en línea cuatro bases de datos médicos confidenciales sobre 66 deportistas. Entre ellos, las estadounidenses Serena y Venus Williams (tenis) y Simone Biles (gimnasia), el ciclista británico Chris Froome, su compatriota atleta Mo Farah y el tenista español Rafael Nadal.

Estos datos pirateados salieron del sistema de gestión en línea de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA), el sistema Adams, que le permite asegurar el seguimiento de controles antidopaje de deportistas.

Todos conciernen a las AUT y no prueban ninguna infracción ni ningún control antidopaje positivo, ya que los deportistas citados por los hackers tienen una autorización médica para utilizar medicamentos prohibidos.

Los Fancy Bears estiman que las AUT equivalen a “permisos para doparse”. Una afirmación que la AMA rechaza con fuerza, ya que según ella, los Fancy Bears son rusos y sus acusaciones son “represalias” para hacerle pagar su lucha contra el “dopaje de Estado” en ese país.

Las AUT nacieron al mismo tiempo que el código mundial antidopaje que precisaba al inicio de los años 2000 la lista de productos considerados como dopantes, por tanto prohibidos. Y responden a una evidencia: “los atletas pueden tener los mismos problemas médicos que otras personas”, según la fórmula de Sebastian Coe, presidente de la Federación Internacional de Atletismo (IAAF), asmático durante su carrera deportiva.
Las AUT son suministradas para casi todas las clases de productos prohibidos, exceptuando los estupefacientes.

Existe un suministro casi sistemático en las AUT para la insulina –considerada como producto dopante– a los deportistas diabéticos.

La insulina puede a veces ser acordada para curarse tras un accidente. Fue el caso del campeón de esgrima francés Gauthier Grumier, autorizado a tomar cortisona para curar una alergia alimentaria grave en 2009.

Eso le valió ser citado en la cuarta ola de divulgaciones de datos de los Fancy Bears el lunes.

“Los medicamentos me fueron administrados para salvarme la vida”, protestó en un comunicado.

Otra justificación de una AUT: una afección ligada a la práctica del deporte de alto nivel, como la administrada en 2009 a Rafael Nadal para curarse el dolor en una rodilla con betametasona, un glucocorticoide con efectos anti-inflamatorios.

“Cuando se permite tomar un producto por razones terapéuticas, no tomas nada prohibido”, reaccionó el tenista el lunes tras la publicación de sus datos.

Las peticiones son a menudo establecidas por un médico de cabecera y transmitidas a la organización responsable del deportista concernido, agencia antidopaje o federación internacional, según los casos. La petición es examinada por un comité científico compuesto de tres expertos independientes, según varios criterios, sobre todo el aspecto ineludible del tratamiento propuesto o la incidencia del medicamento en las actuaciones.

Los médicos, que deciden por unanimidad, “son elegidos fuera del mundo deportivo y de las federaciones”, precisó a la AFP el profesor Xavier Bigard, consejero científico de la Agencia Francesa de Lucha contra el Dopaje y miembro del comité de la AMA encargado de determinar los productos prohibidos. “No hay en ningún caso laxitud o autorización al dopaje”.

Una vez acordadas, las AUT son registradas en el sistema Adams y consultables por los equipos médicos de la AMA, que pueden pedir precisiones.

Depende de los países y de las disciplinas. En Francia, unas 400 peticiones de AUT son tratadas cada año, con dos tercios de respuestas positivas. Si la insulina es casi siempre aceptada, los betablocantes son casi siempre rechazados a los tiradores o a los arqueros, debido a la ayuda que aportan a su actuación. Los corticoides o la testosterona son permitidos con cuentagotas.

En algunos países, sobre todo anglosajones, las anfetaminas son comúnmente utilizadas en el tratamiento de problemas de atención. Es esta justificación terapéutica la que condujo a la entrega de una AUT a Simone Biles, tratada con Ritalina desde su infancia. Su nombre fue revelado en una primera ola de fugas lanzadas por los Fancy Bears.

Si los ciclistas utilizan a menudo las AUT, sobre todo para tratar problemas respiratorios, otros deportistas tienen menos recursos. En fútbol, según el médico de la FIFA, Jiri Dvorak, “ocho AUT fueron acordadas en el Mundial de 2014 y tres en los Juegos de 2016”.

Las AUT son a veces, sobre todo en el ciclismo, un recurso utilizado de manera excesiva. En 2014, el periódico francés JDD había revelado que Chris Froome había recibido una AUT del médico de la Unión Ciclista Internacional (UCI), sin validación de un panel de expertos, permitiéndole ingerir 40 mg de cortisona por día en la Vuelta a Romandía. Una dosis consecuente destinada a curar un resfriado pero también muy eficaz para las actuaciones.

Médico de la Française des Jeux, el doctor Gérard Guillaume había estimado que “si un ciclista o un deportista presenta un estado de salud que necesita el uso de tal tratamiento, en teoría no está capacitado para tomar la salida de una carrera”.

PIO DEPORTES

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