NBA

Cada día más difícil de resolver paro laboral de NBA

El paisaje del básquetbol está repleto de símbolos, pero ninguno más dañino que el contrato malo.

De forma retórica, hay una buena razón para esto. Sin importar qué tan concienzudamente alegues que los contratos malos representan una pequeña fracción de la totalidad, o que el volumen de los jugadores mal pagos sujetos a la escala de novatos y las superestrellas de bajo costo superan con creces la cantidad de ofertas infladas, la carta del triunfo es irrefutable:

«Jerome James«, «Eddy Curry«, «Gilbert Arenas«, «Drew Gooden«.

Los fantasmas siempre han poblado el debate político: el beneficiario de prestaciones sociales que conduce un Cadillac. El CEO fracasado con su paracaídas de oro. El inmigrante indocumentado que tiene acceso a la sala de emergencias y a la escuela pública. El minorista que se aprovecha de una comunidad después de un desastre natural. Los propietarios de aviones corporativos que reciben beneficios fiscales.

En ese mismo espíritu, el básquetbol tiene a James, Curry, Arenas, Gooden y el tipo que sorbió todo el presupuesto de tu equipo y luego no estuvo a la altura de su contrato. Estos jugadores podrán ser los extremos, pero representan algo fundamentalmente injusto para la mayoría de los fans:

Están cobrando por un trabajo que no están haciend

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