Tennis

Rafael Nadal gana a Mannarino y le espera Wawrinka en octavos

Rafa Nadal despachó con un trabajado triunfo el primer partido que jugaba después de casarse el pasado 19 de octubre en Sa Fortaleza con Mery Perelló.

Tras una breve luna de miel, ya como marido, el balear se impuso en la segunda ronda del Masters 1.000 de París a un soltero francés de 31 años y 43º del mundo, Adrian Mannarino: 7-5 y 6-4 en 1h:48.

No pudo restar todo lo bien que quiso porque su rival brilló al servicio más de lo que suele hacerlo, pero con paciencia y calidad terminó por doblegarle sin permitir, por su parte, ni un punto de quiebre al jugador local.

Este jueves (19:30, #Vamos), en octavos, Nadal se las verá con el renacido Stan Wawrinka, que pudo con Cilic (doble 7-6). El suizo empezó el año en el puesto 59 del ranking y ahora acaricia el top-10 (14º), con opciones matemáticas de jugar las ATP Finals de Londres. El de Manacor es virtual número uno, saldrá del torneo en ese puesto y puede incluso asegurarse el liderato hasta final de año. La hará si gana el título, si llega a la final y no lo hace Djokovic o si alcanza las semifinales y el serbio cae en octavos (juega sobre las 15:00 contra Edmund).

Mannarino, tenista un tanto anodino pero que pasa por el mejor momento de su carrera (ganó en Hertogenbosch y fue finalista en Zhuhai y Moscú), aprovechó la falta de ritmo de Nadal para incomodarle con una táctica cimentada en saques muy abiertos y buen movimiento de la pelota, aunque sin demasiada potencia para producir muchos golpes ganadores (14 en la primera manga y 26 al final). Ese fue su problema y el alivió para el español, que tuvo que emplearse con tranquilidad para no caer en la desesperación en un partido más bien feo y minimizar mucho los errores no forzados. Sólo cometió cuatro, de sus 11 en total, en un parcial inicial que solventó tras la única doble falta de su oponente, que le abrió la opción de lograr por fin la rotura.

En el segundo set no cambió sustancialmente la deriva del encuentro. Mannarino mantuvo su pericia al saque y con las direcciones. Así, a Nadal le costó devolver la pelota con enjundia. Tuvo la oportunidad de apuntarse un break tempranero que no cuajó (30-40 en el 1-1). Y le tocó bregar de nuevo, dominar en sus turnos de servicio con tiros al cuerpo y esperar que el francés cediera otro desliz. Aunque estuvo cerca de tenerlo él un par de veces antes de que Mannarino se entregara después de una meritoria actuación. No fue el mejor inicio posible para Rafa por lo entrecortado del choque, pero sí la confirmación de que sigue en forma pese a que no jugaba un partido oficial desde la final del US Open hace casi dos meses.

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