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El plan del golf argentino para que surjan mejores profesionales

Argentina tiene alrededor de 100.000 golfistas, entre matriculados y no matriculados, y 340 campos distribuidos en el territorio nacional. Si se habla de profesionalismo y de los dos circuitos más importantes del mundo, esta temporada habrá seis representantes nacionales en el PGA Tour -tres habilitados para jugar todo el calendario y otros tantos con derecho a disputar algunos torneos- y dos en el European Tour.

A simple vista, la relación proporcional entre cantidad de profesionales y el total de jugadores parece pequeña, sobre todo si se considera que Argentina concentra el 40 por ciento del golf de Latinoamérica y es, por historia y por calidad de torneos, un referente de la región.

Sin embargo, en la Asociación Argentina de Golf (AAG) sienten que se ha logrado una «buena ecuación», aunque no dejan de trabajar para que la presencia celeste y blanca en los circuitos más competitivos sea cada vez mayor.

«En el PGA Tour están los 150 mejores jugadores del mundo y nosotros tenemos tres con full status en ese grupo, cuando en Argentina hay cien mil. Estados Unidos tiene alrededor de 30 millones de golfistas y un centenar en el tour. Y hay jugadores de nuestro país en todos los circuitos importantes. La ecuación es buena y nosotros trabajamos mucho con eso», explicó Andrés Schönbaum, presidente de la AAG, en una charla con Clarín.

Emiliano Grillo​, Fabián Gómez y Nelson Ledesma son los que tienen tarjeta para disputar de forma completa la temporada 2019/20 del circuito norteamericano, que se puso en marcha a principios de octubre.

Además, están habilitados para algunos torneos Andrés Romero -quien junto a César Costilla compite también en el tour europeo-, Julián Etulain y Ángel Cabrera​.

El Pato, campeón del Abierto de Estados Unidos en 2007 y del Masters de Augusta en 2009, es el último gran referente del golf argentino. Y aunque las generaciones posteriores lograron algunos buenos resultados, ninguno se acercó a lo que consiguió el cordobés.

El último festejo de un argentino en el máximo nivel del PGA fue en enero de 2016, cuando Gómez se consagró en Hawaii y sumó su segundo título, luego del que había ganado la temporada anterior en Tennessee. Grillo, en tanto, consiguió su único trofeo en ese circuito en octubre de 2015, en California.

En el European Tour, el último triunfo llegó de la mano de Romero, que conquistó un título en Munich, Alemania, en junio de 2017. Aunque esas buenas actuaciones no llegaron a consagrarlos como ídolos. Y el golf argentino extraña tener un ídolo.

«El golf profesional es la culminación de la etapa de un golfista y es la promoción del deporte. Los Roberto De Vicenzo, los Vicente Fernández, los Pato Cabrera son los que venden y ayudan a potenciar nuestra exposición. Como los Maradona y los Messi en el fútbol. Podemos tener al mejor aficionado del mundo, pero en los diarios le van a dar un recuadrito chiquito. Sin embargo, si un profesional gana un torneo, sale una página. Y es lógico. Nosotros entendimos eso y nos reencausamos, lo que fue difícil para una institución de 93 años. No hicimos borrón y cuenta nueva, pero hace dos años nos pusimos a trabajar para generar más profesionales, para generar ídolos», analizó Schönbaum.

Quien preside la AAG desde fines de 2016, tras varios años como vicepresidente, contó que la premisa es clara: volcar la plata que genera el golf amateur al desarrollo del profesionalismo a través de la capacitación y el desarrollo de torneos de primer nivel.

«Creemos que capacitar es levantar la vara. Nuestro trabajo es mejorar a todos los involucrados con el golf: los gerentes de clubes, los ingenieros agrónomos que trabajan en calidad de las canchas y sobre todo los instructores, para que estén preparados para formar y preparar a un jugador de alto rendimiento. Hoy tenemos instructores de altísimo nivel y nuestros centros de alto rendimiento -uno en Pilar y el otro en Córdoba- son de los mejores del mundo», explicó el dirigente cordobés.

«Fomentamos muchísimo la competencia. Conjuntamente con el PGA Tour y la R&A, hacemos torneos que son de alto nivel competitivo, ya que vienen jugadores de todo el mundo a disputarlos. Todo pensando en que cada vez salgan más golfistas», agregó.

Y, acto seguido, graficó la meta final de esta política: «La ecuación es simple: mientras más golfistas generás, más chances tenés de que lleguen al alto rendimiento. Hoy ya tenemos varios ex amateurs jugando en los tours más importantes. Y la medalla de bronce que lograron nuestros jugadores en los Juegos Olímpicos de la Juventud del año pasado es otro ejemplo de que estamos yendo por el buen camino. Ahora hay que acelerar todo un poquito más».

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