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Varios jugadores piden cambio de los Knicks y algunos piden cambio

En verano cambiaron muchas cosas para varias estrellas y equipos. Pero no para los Knicks, que siguen con su particular crisis, tan larga como la dimensión de una franquicia histórica que lo ha sido todo en la NBA pero que no levanta cabeza desde tiempos inmemoriales (su último anillo fue en 1973 y sus últimas Finales en 1999). Ni en el verano los neoyorquinos consiguieron hacerse con ningún agente libre apetecible ni durante la campaña han podido levantar cabeza con una plantilla que, aunque limitada, podría estar en un lugar distinto al que se encuentran.

Es cierto que tras la salida de David Fizdale, el equipo de la Gran Manzana ha mostrado una cara ligeramente distinta. Han logrado cuatro victorias en los últimos 10 partidos y han logrado mostrar una cara más digna, cayendo por menos de diez puntos en tres de la seis derrotas cosechadas. No es para tirar cohetes, pero mejora (lo que no era difícil) la cara mostrada con anterioridad. Han salido del pozo y han adelantado a los Hawks, el peor equipo de la NBA, teniendo además a tiro a Cavs y Wizards. Eso sí, tienen muy difícil arreglar una temporada a la que se han visto abocados por las malas decisiones que han tenido en los últimos tiempos. Y nada que decir de los playoffs, de los que se encuentran a seis victorias y media y con seis equipos por delante. Casi nada. Más que por el récord por lo demostrado hasta ahora, habiendo perdido antes de esta leve (levísima) mejoría siete partidos por más de 20 puntos, nueve si tenemos en cuenta la totalidad del curso.

La nueva versión del equipo no parece haber convencido a los jugadores de los Knicks de que la legendaria franquicia en la que se encuentran sea el destino ideal para ellos. Según los rumores, varios baloncestistas habrían pedido su salida de la franquicia neoyorquina antes del próximo 6 de febrero, fecha límite para el cierre del mercado de fichajes. No se sabe exactamente cuántos han sido, pero parece seguro que entre ellos se encuentran Marcu Morris y Frank Ntilikina, que quieren salir de la Gran Manzana y poner rumbo a destinos más prometedores.

El caso del primero es el más curioso. Un buen jugador que se había comprometido con los Spurs en verano pero que se decantó en el último momento por los Knicks para enfado de un Popovich que dejó claro su malestar en el Media Day previo a la temporada. El hermano de Markieff decidió firmar por una sola temporada (15 millones de dólares) y salir vivo de un mercado donde las grandes estrellas se multiplicaban para recalar en una ciudad en la que estaría un año de transición antes de, en verano de 2020, convertirse en uno de los agentes libres más cotizados. Sobre todo si tenemos en cuenta que no viviremos un mercado de las dimensiones del último al menos hasta 2021 y que, más allá de Anthony Davis (la eterna duda), no hay jugadores especialmente interesantes por firmar.

Al tener solo este año de contrato, no sería descabellado que los Knicks le buscaran un traspaso. De lo contrario, tendrían que mantenerlo hasta final de temporada y saldría siendo agente libre. Una situación a la que no quieren llegar pero que no sorprendería a nadie si tenemos en cuenta el escaso talento para los movimientos que ha demostrado James Dolan, fatídico dueño del equipo y Steve Mills, su actual presidente.

El caso de Ntilikina es distinto. Nacido en Bélgica, pero de nacionalidad francesa, el base no termina de arrancar en la mejor Liga del mundo y no llega a los 6 puntos de media de promedio a pesar de jugar 23 minutos por partido. La llegada de Mike Miller le ha quitado tiempo en pista y el jugador se ha acabado hundiendo hasta anotar una media de 4 tantos en los últimos 10 encuentros, con apenas un 35% en tiros de campo. Un balance muy pobre para una promesa que parece haber llegado a la conclusión de que en los Knicks no da para más y también ha pedido salir. Talento no le falta y ya cuajó buenos minutos con Francia en el Mundial de China y salir de la que ha sido su única franquicia desde que llegara a la NBA 2017 puede ser positivo para él. Tiene 4 millones comprometidos en esta campaña y 6 para la siguiente, poco dinero para un hombre que, con 21 años, todavía se encuentra en su contrato rookie.

De una forma u otra, no parece que las cosas vayan a ir a mejor en los Knicks. La coyuntura general demuestra un enorme pesimismo y unas ganas casi inexistentes de jugar en la franquicia. Y es algo que ya no solo les pasa a los agentes libres, también a los baloncestistas que ya han firmado con ellos. Una señal de que se necesita repensar y mucho el proyecto (si es que lo hay) y empezar a construir unas bases que lleven a algún sitio. A cualquiera. Al que sea, menos al que van ahora mismo. Uno que, por otro lado, hace tiempo que nadie sabe cuál es.

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