Tennis

Kim Clijsters volvió a jugar después de casi ocho años

Después de siete años y medio sin empuñar una raqueta con seriedad. Después de ser madre tres veces. Después de dedicarse a comentar tenis por TV. Después de estar retirada y sumamente alejada de la actividad física profesional. La belga Kim Clijsters, de 36 años, volvió a competir y, pese a perder, deslumbró por su actitud y capacidad para impactar la pelota.

Número 1 del mundo en agosto de 2003 y ganadora de cuatro trofeos de Grand Slam, recibió una invitación y reapareció en el WTA de Dubai. Su rival fue otra ex líder del ranking y actual 16° del circuito, la venezolana nacionalizada española, Garbiñe Muguruza, que triunfó por 6-2 y 7-6 (8-6), en una hora y 37 minutos.

La movilidad de Clijsters no fue la de otros tiempos, claro, pero suplió esa carencia atlética con oficio y precisión para impactar la pelota ante una jugadora diez años menor y en plenitud como Muguruza. La belga falló, especialmente, con el servicio: cometió 10 dobles faltas, logró el 69% de primeros servicios, ganó el 58% de puntos con el primer saque y solo el 38% con el segundo.

Pero compitió de igual a igual, logró puntos con mucha categoría y dejó una muy buena imagen. Fue elogiada por sus colegas, algunas de ellas ya retiradas Chris Evert (1° en 1975) y Pam Shriver (3° en 1984). «Gane o pierda, es una actuación MUY impresionante de @clijsterskim», escribió Evert en Twitter.

«No siento que necesite probar nada, pero quiero desafiarme a mí mismo y ser fuerte de nuevo. Esta es mi maratón. Aquí es donde estoy diciendo: ‘Ok, vamos de nuevo’. Estoy muy feliz», dijo Clijsters. «Fue un partido especial para mí también. Sabía que no sería fácil», reconoció Muguruza, a quien se la vio un poco tensa al final del partido, crispando el puño y observando hacia su equipo, comandado por Conchita Martínez. Muguruza triunfaba con comodidad, por 6-2 y 3-0, pero Clijsters, con amor propio e inteligencia para romperle el servicio, la forzó a llegar al tie-break.

Clijsters tiene objetivos a corto y mediano plazo. «Pero ninguno de ellos está vinculados a un ranking en especial o a los resultados. Quiero salir a jugar y sentirme bien», dijo antes del debut. Ganadora de 41 títulos de la WTA, un récord de 523 victorias y 127 derrotas, y más de 24.000.000 de dólares ganados, la jugadora nacida en la ciudad de Bilzen, marcó una época. Fue campeona del US Open en 2005, 2009 y 2010, y ganadora de Australia en 2011. Su último partido había sido ante la británica Laura Robson, por la segunda ronda de Flushing Meadows 2012.

«Durante los últimos siete años fui madre a tiempo completo y me encanta. Realmente me encanta y lo disfruto. Pero también me encantó mi etapa como tenista profesional. Y la verdad es que extraño ese sentimiento», dijo Clijsters en septiembre del año pasado, cuando sorprendió al mundo del tenis al anunciar que regresaría. Cinco meses más tarde, lo logró. Y el balance es muy positivo.

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