MLB

Omar Vizquel, Salón de la Fama y punto.

El salón de la fama de cooperstown es un espacio que alberga «lo mejor de lo mejor» del béisbol de MLB. Desde su creación, salvo excepciones, admite a los que de una forma u otra han impactado el juego de manera extraordinaria desde la posición que ocupan, ya sea como jugadores, dirigentes, ejecutivos, periodistas, etc.

La era contemporánea del béisbol trajo consigo un sinfín de inconvenientes, desde el momento que se dio a conocer el informe Mitchell, contentivo de una investigación cuyo fin era conocer «internamente», que porcentaje de jugadores estaban haciendo uso de sustancias para mejorar el rendimiento. No había política antidopaje per se, pues, aunque el 2004 oficialmente se inició el control de sustancias, fue de dicho escrutinio que derivó la iniciativa de MLB para implementar un sistema férreo y real para controlar el uso de sustancias que aumenten el rendimiento.

Dicha acción trajo uno que otro impaz, esto debido a que los responsables de votar al Hall of Fame crearon un barrera moral con la intención de que todo aquel que estuviera involucrado en el uso de sustancias o sea sospechoso de haberlas utilizado, se le vetaría manera implícita. Aunque este sinsentido ya no tiene la misma connotación, hizo y está haciendo bastante daño hasta el día de hoy.

La gran mayoría de los que votan al HOF han hecho de esa facultad una especie de Corte Suprema de Justicia, ya que sin nadie decirle ni ser parte de sus atribuciones, juzgan y condenan en última instancia los casos que a sus boletas de presentan, llegando al colmo de hacer juicio de valoración personal, desvirtuanlizando su rol de manera descarada y con una evidente actitud de recelo. La verdad es que, los hábiles para votar han hecho de ese privilegio el escenario perfecto para descargar su odio y resentimiento hacia los que no gustan de su agrado, no son todas las manzanas podridas en su gremio…

Desde hace unos años hay una guerra estúpida entre Sabermetrícos y Tradicionales. Los primeros abanderados de las estadísticas de última generación, por su parte los segundo, se aferran a las mediciones antiguas. Este enfrentamiento, si se llevara en el plano de acercarse a la verdad con relación a los puntos encontrados sería excelente, sin embargo, ha sido para descalificar posiciones, de un lado y del otro. Muchos no entienden que la tecnología, a veces confundida con sabermetría o esta última propiamente dicha, no hace más que darnos un punto de partida o empujón a donde queremos llegar, otros comenten el grave error de creer que a través de los números se encuentran todas las respuestas. Una cosa es utilizar las estadísticas para llegar a una conclusión «objetiva» y otra muy diferente es querer entenderlo única y exclusivamente por medio de estos. Omar Vizquel y su caso para el HOF es el claro ejemplo de por qué el juego va más allá de lo que pueden señalar las estadísticas.

El Salón de la Fama de Cooperstown no siempre admite lo mejor, si así fuera, Billy Wagner, Curt Schilling, Barry Bonds, Roger Clemens y otros tantos serían integrantes de dicho espacio. Esto tiene una razón de ser, pues, en la comunidad del béisbol no hay criterios unificados en ningún aspecto, lo que produce, irremediablemente, que de puntos que creemos sencillos, deriven grandes debates.

Pasado el anuncio de la clase 2020, misma que nos dejó dos nuevos integrantes en Derek Jeter y Larry Walker, de los futuros miembros, el nombre de Omar Vizquel resalta por varios motivos, tiene un alto porcentaje, poco más del 50%, lo que supone una segura escogencia en los próximos años, además de que hay abierto un debate sobre si el hombre en cuestión es merecedor de la inmortalidad.

¿Es Vizquel merecedor del HOF?

Mucho depende del contexto, si Vizquel hubiese agotado su estancia en Grandes Ligas en los años 60s, 70s u 80s, siquiera estaría en entredicho su elección, sin embargo, al coincidir con una camada extraordinaria de jugadores de la posición 6, las cosas toman otro color, Alex Rodríguez, Nomar GarcíaParra, Derek Jeter y Miguel Tejada cambiaron la percepción y las expectativas con relación a lo que debía dar un campo corto.
Estos 4 hombres son, aunque parezca extraño, responsables de que este gran debate se haya originado, esté abierto y siga con el paso de los años, ya que fueron máquinas ofensivas y, al menos dos de ellos eran buenos defensores, capacidad ofensiva y buena defensa era algo que no se estilaba para un pelotero de la posición ya mencionada, aunque hay varias excepciones, como es el caso de Ripken Jr, lo que se le pedía a un torpedero era una extraordinaria defensa… El bate nunca entraba en cuestión cuando de ellos se hablaba.

Pero todo es cíclico y como la humanidad no se detiene, los atletas evolucionan, razón por la que, los SS pasaron de ser cenicientas a súper hombres, y esto, sin lugar a dudas, ha tenido un afecto negativo en las votaciones al HOF con relación a Vizquel.

El campo corto está llamado a ser el mejor defensor de un equipo, debido a que ocupa la posición que más aptitudes físicas demanda. Vizquel fue un defensor sobrado en todos los aspectos. Tiene en su haber las mejores manos del juego, además, la excelencia defensiva que suponemos los que tuvimos la oportunidad de verlo es refrendada por todas las mediciones disponibles, incluso las de última generación. Estamos hablando de hechos fácticos, no hay espacio para la duda.

Quienes se notan reacios a la inducción de Vizquel, fundamentan su posición esgrimiendo como argumentos bajos porcentajes ofensivos y, siendo justos, tienen un punto válido, sólo que, pasan por alto la valoración e importancia que tiene un jugador de sus características defensivas.

Omar Vizquel será exaltado al salón de la fama, ya sea para el 2021 o 2022, poco importa el año o los intentos que hayan sido necesarios, ser parte de un espacio tan venerado no amerita formular un debate sobre los intentos necesarios para ingresar, estar lo es todo.

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