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Bolt gana en los 4×100 y se inscribe entre los grandes

No podía ser de otra manera. Usain Bolt cerró su carrera olímpica con su tercer triplete dorado consecutivo.

Bolt corrió el tramo final con su dominio de siempre y encabezó la victoria de Jamaica en el relevo 4×100, para sumar su tercer oro en Río de Janeiro y noveno en tres Juegos Olímpicos.

Tan pronto cruzó la meta en 37.27 segundos, el “Rayo” levantó tres dedos, como si existiese alguna duda sobre su gesta: es el primer hombre que repite el oro en los 100, 200 y el relevo corto en tres Juegos Olímpicos consecutivos. Bolt, a punto de cumplir 30 años, confirmó que Río será su despedida de estas justas.

Confirmada la gesta, empezó la fiesta.

Bolt y sus compañeros Asafa Powerll, Yohan Blake y Nickel AShmeade se arroparon con banderas de Jamaica, posaron para los fotógrafos y bailaron sobre la pista azul del Estadio Olímpico.

Japón dio la gran sorpresa del evento al terminar segundo, con tiempo de 37.60, y Canadá se quedó con el bronce después que Estados Unidos, que terminó tercero, fue descalificado por entregar la posta fuera de la zona permitida.

Sin darse cuenta de su descalificación, el cuarteto estadounidense festejó su bronce durante varios minutos, hasta que finalmente miraron la pantalla gigante y se dieron cuenta de que quedaron fuera del podio.

Al principio de la jornada, la Mexicana María Guadalupe González se adjudicó una inesperada medalla de plata en la marcha de 20 kilómetros.

La oriunda de Tlanepantla, de 27 años, cronometró 1 hora, 28 minutos, 37 segundos y fue superada por apenas dos segundos por la china Hong Liu. Otra china, Xiuzhi Lu, se quedó con el bronce.

“Peleé 19 kilómetros y no me podía doblegar al final, habría sido una cobarde”, dijo González.

En la marcha de hombres, el eslovaco Matej Toth se quedó con el oro, seguido por el australiano Jared Tallent y el japonés Harooki Arai.

La cubana Yarisley Silva, medallista de plata en Londres 2012, ni siquiera alcanzó a disputar el podio en el grupo final al no superar la altura de 4,70 metros.

El equipo de Cuba sí se clasificó a la final del relevo 4×400 de hombres del sábado al terminar tercero en su eliminatoria con tiempo de 3:00.16.

El mexicano Diego de Real estuvo cerca del podio en el lanzamiento del martillo, aunque tuvo que conformarse con el cuarto lugar con un tiro de 76,05 metros. El oro fue para Dilshod Nazarov, de Tayikistán, la plata para el bielorruso Ivan Tsikhan y el bronce para el polaco Wojciech Nowicki.

Almaz Ayana no logró el doblete de los 5 y 10 mil metros al terminar tercera en la distancia más corta. La etíope ganó los 10.000 con un record mundial, y tenía la delantera pasado el punto medio de los 5.000. Al final se quedó sin combustible y terminó tercera, detrás de la keniana Vivian Cheruiyot, que fijó un nuevo récord olímpico de 14:26.17, y la keniana Hellen Obiri, que marcó 14:29.77.

EFE – El jamaicano Usain Bolt consiguió este viernes completar el triple-triple de la velocidad 100-200-4×100 y con estos nueve oros alcanzó a dos mitos de la historia del atletismo como el finlandés Paavo Nurmi y el estadounidense Carl Lewis.

Sus tres tripletes seguidos en Pekín 2008, Londres 2012 y Río 2016 convierten al caribeño en historia viva del Olimpismo y del atletismo, al alcanzar un hito inédito.

El ‘Relámpago’ ya está junto al ‘Finlandés volador’ y el ‘Hijo del viento’. El nórdico consiguió sus nueve triunfos entre mediofondo, fondo y cross y el norteamericano en velocidad y el salto de longitud.

Nurmi consiguió allá por los años veinte además otras tres platas y Lewis otra, por lo tanto el finlandés es el que más medallas suma con doce. Cinco de sus triunfos los consiguió en 1924. Dos de ellos, los 1.500 y los 5.000 metros, en un espacio de noventa minutos.

El atleta con más oros es el estadounidense Ray Ewry, con diez, incluidos los dos que consiguió en los denominados Juegos Intercalados de Atenas 1906. Todos fueron en pruebas individuales.

Relación de atletas con más medallas en los Juegos:

Ray Ewry (USA) 10 0 0 10

Paavo Nurmi (FIN) 9 3 0 12

Carl Lewis (USA) 9 1 0 10

Usain Bolt (JAM) 9 0 0 9

Ville Ritola (FIN) 6 0 0 6

Las nueve medallas de oro olímpicas de Usain Bolt:

Pekín 2008 Londres 2012 Río 2016

100 9.69 9.63 9.81

200 19.30 19.32 19.78

4×100 37.10 36.84 37.27.

AFP – Usain Bolt logró por tercera vez consecutiva los tres oros de la velocidad en unos Juegos Olímpicos con la victoria este viernes del relevo 4×100 m de Jamaica en Rio-2016, tras haberse hecho antes con el triunfo en 100 y 200 metros.

Con un cuarteto formado por Asafa Powell, Yohan Blake, Nickel Ashmeade y Bolt, que corrió el último relevo, Jamaica ganó con un tiempo de 37.27, delante de Japón, que dio la sorpresa y se hizo con la plata (37.60), batiendo el récord de Asia.

Estados Unidos, con el cuarteto formado por Mike Rodgers, Justin Gatlin, Tyson Gay y Trayvon Bromell, que se había hecho con el bronce (37.62), fue descalificado y la tercera plaza pasó a Canadá (37.64), nuevo récord de su país.

Usain Bolt, que había logrado también las tres medallas de velocidad en los Juegos de Pekín-2008 y Londres-2012, consigue su ansiado triple-triple, los tres en oros en tres Juegos consecutivos.

Con sus nueve medallas de oro iguala al fondista finlandés Paavo Nurmi y al velocista y saltador de longitud estadounidense Carl Lewis como los atletas más laureados en la historia de los Juegos Olímpicos.

El jamaicano, además, ganó también el triplete de velocidad en los Mundiales de Berlín-2009, Moscú-2013 y Pekín-2015.

Solo fue derrotado en este tiempo en grandes eventos por una salida falsa en la final de 100 metros del Mundial de Daegu-2011, donde acabó ganando un doblete con 200 y 4×100.

Con casi 30 años, que cumplirá el domingo, parece difícil que Bolt compita en los Juegos Olímpicos de Tokio-2020.

El jueves, tras ganar el oro en 200 metros, insinuó que era la última vez que corría esa distancia.

EFE – Usain Bolt, el velocista más grande de todos los tiempos, clausuró hoy en Río su trayectoria olímpica al comienzo de la fase declinante de una órbita que deja en el firmamento atlético una estela de nueve medallas de oro, igualando la cuenta de Paavo Nurmi y Carl Lewis.

Al día siguiente de constatar sobre la pista, en su última carrera olímpica individual, que ya no puede con sus récords, ni siquiera en la distancia -los 200 metros- en la que todavía soñaba con hacerlo, Bolt apagó su propio pebetero dos días antes de que la llama olímpica de Río se extinga en Maracaná.

“Me estoy haciendo viejo”, confesó tras ganar el oro en 200 con 19.78, demasiado lejos de su récord (19.19).

Como si quisiera refutar sus propias palabras, Bolt realizó una posta final imperial. Cruzó la raya con gesto majestuoso que contrastaba vivamente con la crispación del último relevista estadounidense Trayvon Bromell, que en su descomposición pisó la calle adyacente y el cuarteto americano fue descalificado después de haber cedido, incluso, ante Japón.

El mismo día en que se apagará el fuego sagrado, Bolt cumplirá 30 años y habrá completado dos ciclos olímpicos sin conocer la derrota más que ante sí mismo en grandes campeonatos.

Car Lewis le aconseja que no se precipite a la hora del adiós, que lo haga sólo “cuando esté listo, ni un segundo antes”, porque también Michael Phelps se fue dos veces y otras tantas regresó para seguir siendo el mejor nadador de la historia.

Trece años después de darse a conocer con su victoria en los Mundiales juveniles de Sherbrooke (Canadá) y su récord mundial júnior (19.93) la temporada siguiente, Bolt deja huérfano al atletismo olímpico, que difícilmente encontrará una figura publicitaria de su categoría, capaz no solo de ingresar 23 millones de dólares -según Forbes-, sino de encandilar a medio mundo.

Su biografía recuerda que un muchacho de 17 años, larguirucho, desgarbado y tímido, se encomendó en 2004 a la dirección técnica de Glen Mills, el hombre que un año antes había hecho campeón mundial al cristobalense Kim Collins en París.

Los Juegos Olímpicos le han transfigurado en leyenda viva del deporte. Siempre anheló -no tuvo empacho en proclamarlo reiteradamente- convertirse en un mito equiparable a Mohamed Alí o a Pelé.

Y sin embargo su primera experiencia olímpica le dejó un sabor amargo, en Atenas 2004. En las series de 200 metros notó un pinchazo y cruzó la meta andando. La prensa jamaicana se ensañó con él. Blando y cobarde, le llamaron.

Había tenido problemas físicos en los isquiotibiales y siempre sospechó que no llegaría muy lejos en aquella competición. “Atenas fue una experiencia horrible para mí”, recuerda.

Pasó una breve crisis de confianza, hasta que encontró a Glen Mills, que a su vez le puso en manos del médico alemán Hans-Wilhem Muller-Wolhlfahrt, que le detectó una imperceptible cojera y le invitó a trabajar en ejercicios de compensación, además de fortalecer su espalda en el gimnasio.

Desde aquella dolorosa experiencia Bolt ha ganado cuantas medallas de oro olímpicas se le han puesto al paso. En campeonatos del mundo, sin embargo, todavía fue vulnerable durante un tiempo.

En los de Helsinki 2005 se lesionó y llegó el último a la meta en la final de 200. En los de Osaka 2007 ya sólo le batió el estadounidense Tyson Gay. Estaba a punto de producirse el gran estallido del Relámpago.

Bolt, cuya morfología (196 centímetros, 76 kilos) se adapta mejor al 200 que al 100, trabajó a fondo los desequilibrios de su cuerpo para alcanzar la excelencia en el esprint.

En junio del 2008 logró su primer récord mundial de 100 metros en Nueva York (9.72) y a partir de ahí su vida dio un giro espectacular. El joven tímido surgido de las zonas rurales de Jamaica con unas zapatillas viejas en la mano se estaba convirtiendo en un astro del deporte universal.

Los Juegos de Pekín 2008, pensados para mayor gloria Liu Xiang, vieron la dolorosa caída del gran atleta chino, que no pudo competir, con el tendón de aquiles destrozado, y sirvieron, en cambio, de rampa de lanzamiento para Usain Bolt.

Sus deficiencias físicas le pasan factura de tarde en tarde. Bolt sigue visitando con frecuencia la consulta del médico alemán, el mismo a quien Pep Guardiola despidió del Bayern Múnich tras responsabilizarle de la derrota frente al Oporto en la Champions. Lo visitó antes de los Juegos de Londres, después de su doble derrota frente a Blake en los campeonatos jamaicanos, y ha vuelto a hacerlo antes de Río, después de los problemas que le impidieron competir en los “trials” jamaicanos.

Bolt llegó a la capital carioca con cuatro tripletes en campeonatos globales, seis oros olímpicos y once mundiales, dejando escapar una sola presea dorada -por su culpa, descalificado por salida falsa en la final de 100 del Mundial de Daegu 2011- durante los últimos ocho años.

En los Mundiales de Berlín 2009 repitió, paso por paso, la gesta olímpica del 2008: tres oros y otros tantos récords mundiales. Falló el triplete en Daegu 2011 (hubo de conformarse con los títulos de 200 y 4×100), pero reanudó la triple cosecha el año pasado en los de Pekín.

Los de Río han sido sus últimos Juegos. Lo dijo antes de empezar, en una multitudinaria rueda de prensa que terminó con unos pasos de samba junto a esculturales bailarinas brasileñas. Siempre el espectáculo, ante todo.

PIO DEPORTES
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