La gerencia cibaeña reforzó áreas específicas mediante la agencia libre y el mercado de cambios, apostando por profundidad sin desmontar la base competitiva del equipo.
Las Águilas Cibaeñas no llegaron a esta temporada muerta obligadas a comenzar de nuevo. La base competitiva estaba construida, pero el torneo anterior también dejó al descubierto áreas que necesitaban mayor respaldo.
La respuesta de la gerencia liderada por René Francisco, Vicepresidente de Operaciones y Gian Guzmán , gerente general, fue reforzar sin reconstruir.
Los movimientos realizados apuntaron principalmente a profundizar el bullpen, fortalecer la receptoría, aumentar las alternativas en los jardines y sumar talento joven que pueda aportar tanto en el presente como en temporadas futuras.
El relevo fue una de las áreas de mayor intervención. Diógenes Almengó, Yoelvin Silven, Kenyi Pérez y Eury Ramos amplían las posibilidades para las entradas intermedias, mientras Jonathan Aro agrega experiencia y capacidad para trabajar en situaciones de mayor presión.
Marino Santy incorpora un brazo zurdo joven y Kevin Valdez ofrece flexibilidad para desempeñar diferentes funciones.
Para los episodios finales aparecen dos movimientos de mayor peso: Génesis Cabrera y Rafael Dolis.
Cabrera aporta un zurdo de poder y experiencia de Grandes Ligas, mientras Dolis ofrece recorrido internacional y perfil para proteger ventajas en el octavo o noveno episodio.
Más que depender de dos o tres relevistas, la idea parece ser distribuir responsabilidade

s y disponer de distintos perfiles para cada momento del partido, algo especialmente importante cuando el calendario se endurece y llega el Round Robin.Jasson Dominguez
En los jardines, Luis Liberato representa una respuesta inmediata: batea a la zurda, defiende, conoce el circuito y puede aportar estabilidad desde el inicio. Yeison Morrobel y Junior Franco añaden juventud y alternativas.

El movimiento de mayor proyección fue la llegada de Jasson Domínguez, adquirido junto a Wilkin Ramos y una selección de novena ronda a cambio de Jerar Encarnación. Su disponibilidad dependerá de distintos factores, pero sus derechos elevan el patrimonio del club por su edad, herramientas y experiencia en Grandes Ligas.
La lógica es clara: asegurar soluciones para el presente sin dejar de acumular valor para el futuro. Liberato aporta estabilidad para ahora; Domínguez aumenta el techo futuro.
Competir ahora sin hipotecar el futuro
Ese equilibrio aparece también en jugadores como Anderson de los Santos, Morrobel, Santy y Junior Franco.
Son piezas jóvenes cuyo valor no debe medirse exclusivamente por lo que puedan producir desde octubre. También pueden desarrollarse, convertirse en regulares o servir como activos dentro del siempre dinámico mercado de LIDOM.
La gerencia mezcló experiencia con juventud y trató de aumentar el patrimonio deportivo de la organización sin debilitar la estructura que ya tenía.
Ahí aparece quizás el aspecto más relevante de toda la temporada muerta: las Águilas conservaron su columna vertebral.
No reconstruyeron. Profundizaron.
Dolis y Cabrera fortalecen el final de los partidos; Aro y los demás brazos amplían las rutas para llegar hasta ellos. Núñez agrega seguridad detrás del plato; Liberato estabilidad en los jardines; Domínguez proyección; y los jóvenes incorporados aumentan las alternativas para el presente y el futuro.
Todavía queda por determinar quién estará disponible y cuánto podrá aportar cada adquisición cuando comience la temporada.
Pero la dirección del plan resulta reconocible: proteger lo que funcionaba y reducir los puntos vulnerables. Después de quedarse cerca del objetivo, las Águilas no parecían necesitar otra casa.
Necesitaban reforzar sus columnas.
La gerencia combinó experiencia y juventud sin desmontar la base competitiva. Jóvenes como Anderson de los Santos, Morrobel, Santy y Junior Franco amplían las opciones del presente y, al mismo tiempo, fortalecen el patrimonio futuro del club.
El eje de la temporada muerta fue claro: conservar la columna vertebral y reforzar alrededor de ella.Dolis y Cabrera fortalecen el cierre; Aro y otros brazos aportan profundidad; Núñez suma seguridad detrás del plato; Liberato estabilidad en los jardines, y Domínguez proyección.
Falta comprobar disponibilidad y rendimiento, pero la dirección del plan está definida: proteger lo que funcionaba y reducir las debilidades.
Fuente. carteldeportivo






