Fue una doble matanza que terminó el juego, pero que luego dejó de hacerlo. Y, en medio de todo eso, el Juego 1 de la Serie Mundial estuvo en juego.
Con los Cerveceros aferrados a una ventaja de 3-1 sobre los Rays en la parte alta del noveno inning, el viernes por la noche en el American Family Field, Tampa Bay llenó las bases con un out. El receptor Liam Hicks estaba en el plato por los Rays, frente al cerrador de Milwaukee, Trevor Megill.
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Hicks conectó un rodado hacia el hueco entre la primera y la segunda base. El intermedista Brice Turang se desplazó hacia su izquierda para fildear la pelota, giró y lanzó al campocorto Cooper Pratt en un intento por iniciar una doble matanza.
En tiempo real, pareció que Pratt consiguió el out forzado en la segunda base y realizó el tiro de relevo a tiempo para retirar a Jake Bauers en la inicial. Los fuegos artificiales estallaron tras la primera victoria de Milwaukee en una Serie Mundial desde 1982.
Pero esperen, todavía no tan rápido.
Los Rays pidieron la revisión de la jugada en la segunda base, argumentando que el pie de Pratt se había despegado de la almohadilla cuando la pelota llegó a su guante. Tras revisar la repetición, se determinó que Tampa Bay tenía razón. Por un margen mínimo, pareció que Pratt no mantuvo el pie sobre la almohadilla el tiempo suficiente mientras se apresuraba a completar la segunda parte de la jugada.
Como resultado, aunque Hicks fue puesto out en la primera base para el segundo out del inning, el corredor que estaba en la segunda, el dominicano Junior Caminero, fue declarado quieto y el juego continuó.
Con una carrera anotada en la jugada, la ventaja de los Cerveceros se redujo a 3-2, con corredores todavía en segunda y tercera para los Rays.
Pero, mientras se disipaba el humo de los fuegos artificiales, Megill mantuvo la compostura pese a la presión, tal como lo ha hecho durante toda la postemporada hasta ahora. Ponchó tirándole a Jonny DeLuca para asegurar la victoria de Milwaukee en el Juego 1.
Para los Cerveceros, todo está bien si termina bien, especialmente cuando se trata de una victoria en el Clásico de Otoño.





