Los Houston Astros consiguieron lo que parecía improbable semanas atrás: ganaron la División Oeste de la Liga Americana y estarán nuevamente en octubre. Houston cerró la temporada regular con una contundente victoria 9-0 sobre los Athletics, mientras Texas perdió 6-4 ante Minnesota. Esa combinación terminó definitivamente con la batalla divisional.
Houston terminó con récord de 81-81, exactamente en .500, pero fue suficiente para conquistar su división. Los Astros llegaron al último partido empatados 80-81 con los Rangers, aunque tenían una ventaja fundamental: habían ganado 9 de los 13 enfrentamientos directos contra Texas y, por tanto, poseían el desempate.
El novato Lucas Spence fue protagonista de la victoria definitiva al conectar un triple productor de dos carreras dentro de un rally de cuatro anotaciones en el tercer episodio. Christian Walker agregó un cuadrangular abriendo el sexto inning, mientras Yainer Díaz, Cam Smith y Jeremy Peña terminaron con dos hits y una carrera impulsada cada uno.
El campeonato divisional resulta especialmente llamativo porque Houston atravesó una temporada complicada y, aun así, consiguió su octavo título divisional en las últimas diez temporadas. El equipo vuelve a tener la oportunidad de extender una de las etapas más exitosas de su historia reciente.
Ahora comienza otro campeonato para Houston. Los Astros quedaron como tercer sembrado de la Liga Americana y recibirán a los Chicago White Sox, sexto sembrado, en una serie al mejor de tres partidos. Toda la serie se disputará en Houston y comienza este martes.






