El venezolano Pablo López, uno de los jugadores más interesantes que jamás conocerás, ha sabido muy bien cómo encontrarle entretenimiento al asunto más agotador y desgastante que puede pasar un lanzador: rehabilitarse de la cirugía Tommy John en el codo.
Pero eso es justo lo que López ha hecho, convirtiendo una campaña perdida sobre el montículo en un año ganado de todas las demás formas posibles. El veterano lanzador derecho, quien sufrió una lesión en el codo que puso fin a su temporada en el primer día de entrenamientos con el equipo completo en la pretemporada, ha pasado el año no sólo rehabilitándose sino persiguiendo “misiones secundarias” para mantener su mente aguda, seguir involucrado con sus compañeros y asegurarse de que no sea un año perdido en su vida.
Esto no debería ser sorprendente para nadie que conozca a López, un hombre con intereses infinitos, desde viajar hasta probar comida, filosofía y su perro. Pero es notable hasta dónde ha llegado.
Ha narrado encuentros desde las cabinas de televisión y radio, además de ser anfitrión de programas anteriores y posteriores a los partidos en la televisión. Ha anotado pitcheos desde el dugout. Ha servido como intérprete en entrevistas con los medios. Ha sido la sombra de todos, desde los analistas de video de los Mellizos hasta el receptor del bullpen Anderson de la Rosa y el coach de pitcheo Pete Maki, con algunos más esperando hacerlo, todo en nombre de mantenerse involucrado y asegurarse de aprovechar al máximo cada día. Incluso cuando no puede lanzar.
“El pensamiento inicial”, comentó López, “es que quiero que los próximos 12 meses valgan la pena. Van a pasar 12 meses independientemente de si me desanimo o me animo. Es mejor aprovecharlo al máximo. No voy a poder rendir, lo cual es desgarrador. Es devastador. Pero no quiero mirar atrás al 2026 y pensar en él como un año en el que no crecí, no evolucioné, no hice nada”.
Y ese definitivamente ha sido el caso. Se ha unido a los Mellizos en cada viaje por la carretera, una acción muy inusual para un jugador que está fuera por el resto de la campaña, y una decisión que inspiró a su compañero Byron Buxton a viajar con el equipo alrededor de la Fecha Límite de Cambios cuando estaba en la lista de lesionados. El venezolano todavía ha buscado ser mentor de los más jóvenes y ser valioso para sus compañeros de todas las formas posibles, y eso no ha pacsado desapercibido.
“Las pequeñas cosas como esas, la gente no tiene que hacerlas”, asegura Buxton, “pero tenerlo aquí y haciendo las cosas que ha hecho, aparte de la televisión y la traducción, es increíble. No podrías pedir mucho más. Está haciendo todo lo posible, y eso es algo que cuando miras alrededor aquí, definitivamente llega muy lejos”.
Pero, de nuevo, esto no se trata sólo del jugador Pablo López. De hecho, parte de la clave aquí es que se trata de Pablo López, más que un beisbolista. Habló francamente sobre el hecho de que perder el béisbol por un año llevó a algunos pensamientos y decisiones muy pesadas.
“Vivo, sudo, respiro béisbol”, mencionó el oriundo de Cabimas. “Vivo, sudo y respiro por el pitcheo. Bueno, ¿adivina qué? Esa es la única cosa que no tengo este año. Así que, obviamente, mi identidad se sintió destrozada al principio. Es como, ‘¿Quién soy? ¿Qué voy a hacer?’. Hay tantas identidades, tantas ramas, incluso dentro de esa misma identidad. Incluso si esa es mi principal, hay tantas ramas que provienen de ella. Soy un buen tío. Soy un buen hermano. Soy un buen modelo a seguir. Soy una presencia veterana en esta casa club”.
Y más allá de todo eso, bueno, otra vez, también puede ser muchas otras cosas. Como un intérprete, y uno muy bueno. De hecho, López ha sido el intérprete principal para las entrevistas con jugadores hispanohablantes este año. Ha recibido excelentes críticas por su trabajo en la televisión. No se ha tomado nada de esto a la ligera. No es una broma, está impulsada por una curiosidad genuina, y ha aprendido algo de cada misión secundaria.
“[Un día], le preguntó a [Maki], ‘¿Dónde está?'”, relató el manager Derek Shelton. “Me dijo: ‘Hoy es la sombra de Anderson de la Rosa’. Yo dije: ‘Él es el receptor del bullpen. ¿Por qué lo está siguiendo? Creo que gana suficiente dinero como para no tener que hacer eso’. Creo que si pasa algún tiempo cerca de Pablo, te das cuenta de que tiene una mente curiosa. Simplemente quiere aprender”.
Ah, y por supuesto que también siguió de cerca a Maki un día.
“Eso simplemente me dio un poco más de perspectiva sobre lo que ya sabía que era mucho trabajo”, explicó López. “[Los instructores de pitcheo] se dedican a asegurarse de tener respuestas ante cualquier pregunta que hagamos. La tienen disponible fácilmente, porque podríamos querer saber algo entre innings para usarlo en la siguiente entrada. Así que ver cuánto trabajo hacen los coaches de pitcheo, fue más revelador”.
Aun así, quizás no sea una sorpresa que la secundaria misión favorita de López se redujera al pitcheo. Expresó que el mejor día fue en la cabina de transmisión, hablando del tema que mejor conoce.
“Es una lástima porque perdimos, pero mi último día en la televisión me dio mucho de pitcheo de qué hablar”, comentó. “Disfruté y espero que a la gente le haya gustado lo que estábamos analizando en la cabina cuando se trataba de pitcheo y algunas jugadas específicas. Repito, fue una lástima que perdíamos, pero disfruté de todas las conversaciones de béisbol que tuve en el dugout ese día”.
Todo se suma a un año en el que, seguro, López hubiera preferido estar lanzando. Pero se está asegurando de no desperdiciar ningún día. Y no sería sorprendente si eso da sus frutos en el lado del pitcheo en algún momento también.
“Obviamente, estar fuera durante toda la temporada también es una batalla mental”, agregó. “Se pone a prueba tu resiliencia. Se te cuestiona, ‘¿Qué estás haciendo?’. Así que le he dado prioridad al aspecto mental de las cosas para asegurarme de que el crecimiento y la mejoría no sean sólo físicos, sino también mentales”.
Fuente: MLB.COM






