SOUTH BEND, INDIANA. Notre Dame se prepara para uno de los enfrentamientos más importantes de su temporada con dificultades relacionadas con la disponibilidad de varios jugadores defensivos. El conjunto dirigido por Marcus Freeman recibirá el sábado a Miami, primero del ranking nacional, en un compromiso que podría definir buena parte de sus aspiraciones de clasificación.
La principal ausencia es la del apoyador Drayk Bowen, quien sufrió una lesión de tobillo que lo mantendrá fuera durante el resto de la temporada regular. Bowen es uno de los principales responsables de la producción defensiva del equipo, por lo que su ausencia representa un desafío importante.
Notre Dame también presenta incertidumbre sobre los defensores Francis Brewu y Jason Onye, ambos afectados por problemas de rodilla. Su disponibilidad continúa bajo evaluación, mientras el cuerpo técnico prepara alternativas para enfrentar a una de las ofensivas más productivas del campeonato.
El entrenador Marcus Freeman reconoció este jueves que Miami dispone de suficientes jugadores talentosos para compensar la ausencia de Malachi Toney. Por esa razón, Notre Dame no puede concentrar su planificación defensiva exclusivamente en la baja del receptor.
Los Fighting Irish presentan récord de siete victorias y una derrota y ocupan la undécima posición del College Football Playoff. Una victoria frente a Miami fortalecería considerablemente su candidatura, mientras una derrota podría complicar su permanencia entre los doce equipos con posibilidades de disputar la postemporada.





