El PGA Tour no tiene previsto, por el momento, establecer un nuevo programa especial para permitir el regreso de jugadores que abandonaron el circuito para competir en LIV Golf. Así lo confirmó el comisionado Brian Rolapp, quien dejó claro que la organización no contempla repetir el mecanismo utilizado anteriormente por Brooks Koepka.
Koepka pudo regresar al PGA Tour mediante un programa excepcional que implicó importantes consecuencias económicas y competitivas. Entre ellas estuvo la renuncia a cinco años de posibles beneficios dentro del Player Equity Program, cuyo valor potencial se estimaba entre 50 y 85 millones de dólares.
La postura del PGA Tour adquiere especial relevancia después de que LIV Golf entrara recientemente en un proceso formal de reestructuración financiera. El Public Investment Fund de Arabia Saudita, que posee el 100 % de la organización, dejará de financiarla después de la temporada 2026, mientras el circuito busca reorganizarse y continuar en 2027 con nuevos inversionistas.
La situación deja en una posición complicada a figuras como Jon Rahm, Bryson DeChambeau y otros jugadores que continúan vinculados a LIV. El PGA Tour ha insistido en que cualquier eventual regreso deberá respetar sus criterios de elegibilidad, disciplina y mérito deportivo, en lugar de establecer una vía privilegiada para quienes decidieron abandonar el circuito.
El conflicto entre ambos modelos vuelve a ser uno de los principales temas del golf profesional, especialmente de cara a la transformación que prepara el PGA Tour para 2028. Mientras tanto, también se discute cómo integrar de mejor manera a los jugadores del DP World Tour dentro de la nueva estructura competitiva.






