El francés logró la mejor victoria de su carrera en el esprint de la 10ª etapa, que dejó una refriega entre los gallos a falta de 23 kilómeros que casi sorprende a Onley. Mas respondió bien.
Bastien Tronchon, un francés de 24 años sin mucho palmarés, logró la victoria de su vida en Elche de la Sierra, meta de la 10ª etapa de la Vuelta a España 2026, un recorrido quebrado que acabó con el esprint de un grupo reducido, donde el ciclista del Groupama consiguió imponer su mejor punta de velocidad. Tronchon se echó las manos a la cabeza al cruzar la meta, ni él se lo creía. Era su tercer triunfo como profesional. Y el más importante. El primero, curiosamente, lo cazó en su debut en la Vuelta a Burgos de 2022. España se le da bien.
El regreso a la competición, después de la primera jornada de descanso, ofrecía un perfil propicio para los aventureros, con tres puertos de tercera que dificultaban el control, pero las escapadas en las grandes vueltas han subido mucho de precio en los últimos tiempos. Se hizo un grupo, por supuesto, en este caso formado por siete corredores, que rozaron los tres minutos de ventaja, pero detrás nunca soltaron el cordel. El último superviviente, Fredrik Dversnes, fue atrapado en los últimos diez kilómetros. No había luz verde.
Detrás, en el pelotón, el Visma había controlado la carrera en todo el momento, porque el recorrido era ideal para sus dos arietes, Matthew Brennan, ganador de dos etapas, y Wout van Aert. Sin los principales velocistas en el grupo, era una buena oportunidad para ambos. Al final, ni uno, ni otro. La llegada fue tan desordenada, que se coló un intruso inesperado: Bastion Tronchon.
No fue un control fácil, porque el último puerto, el Socovos, a 23 kilómetros de la meta, invitaba a otras intentonas. Todo el mundo juega sus cartas. La refriega se calentó tanto, que tuvieron que responder los jefes de fila en primera persona, con Enric Mas siempre atento. Sepp Kuss, que seguramente jugaba esa baza también en favor de Brennan y Van Aert, encendió esa mecha, que no llegó a explotar, aunque estuvo a punto. Oscar Onley, cuarto de la general, se vio sorprendido en el corte. La batalla no se alargó hasta el final, pronto volvió la paz, y el irlandés pudo enlazar con la cabeza, pero ya nadie le quitaba el susto del cuerpo.
Fuente. As


