El conjunto azul asegura la permanencia del dominante relevista zurdo para la temporada 2026-27. Con una recta que roza las 100 mph, Severino se consolida como pieza clave en la búsqueda del campeonato.
SANTO DOMINGO. – Los Tigres del Licey no pierden tiempo en la estructuración de su plantel y han dado un golpe de autoridad en el mercado de retenciones. El gerente general, Audo Vicente, anunció oficialmente que el equipo ha asegurado la continuidad del lanzador zurdo Anderson Severino para la próxima campaña de la Liga de Béisbol Profesional de la República Dominicana (Lidom).
La permanencia de Severino no es un movimiento menor. El relevista de 30 años viene de firmar una temporada regular espectacular, donde registró una minúscula efectividad de 0.98 en 23 presentaciones. Durante sus 18.1 entradas de labor, apenas permitió que la oposición le bateara para un promedio de .200, sumando 19 ponches y un sólido WHIP de 1.09.
Potencia y experiencia en el montículo
Severino es reconocido en la liga por su brazo «eléctrico». Su recta promedia las 97 millas por hora, alcanzando en ocasiones los tres dígitos (100 mph), lo que lo convierte en un arma letal para las entradas finales.
«Mantenemos en el equipo a un lanzador probado en esta liga, cuyo dominio nos ha ayudado a mantenernos como el mejor relevo en las últimas temporadas», destacó Audo Vicente al valorar el impacto del zurdo en la prevención de carreras.
Un brazo con ADN de campeón
Aunque Severino tiene experiencia previa con los Leones del Escogido y las Águilas Cibaeñas, su vínculo con el Licey se fortaleció en la postemporada 2022-23. En aquella ocasión, fue un factor determinante para la obtención de la corona número 23 del conjunto añil, lanzando seis partidos sin permitir libertades.
Con ocho temporadas de experiencia en el béisbol invernal y un breve paso por las Grandes Ligas con los Chicago White Sox (2022), Severino aporta la madurez necesaria a un bullpen que aspira a seguir siendo el más sólido del circuito dominicano.
Con esta firma, el Licey envía un mensaje claro a sus rivales: la «pizarra azul» seguirá contando con uno de los brazos más difíciles de descifrar en las situaciones de alta presión.