Nueva York. A un año de la Copa Mundial de la FIFA 2026, el trofeo más codiciado del fútbol vuelve a captar la atención de los aficionados, no solo por su significado deportivo, sino también por su extraordinario valor económico e histórico.
La emblemática copa, diseñada por el escultor italiano Silvio Gazzaniga e introducida en 1974, está fabricada en oro de 18 quilates y pesa poco más de seis kilogramos. Expertos estiman que su valor material ronda los 250 mil dólares, aunque su importancia histórica y simbólica elevaría su precio a más de 20 millones de dólares si alguna vez saliera a subasta.
Sin embargo, existe un detalle que muchos aficionados desconocen: ninguna selección campeona puede quedarse con el trofeo original. Tras la ceremonia de premiación, la copa regresa bajo custodia de la FIFA, mientras que el país ganador recibe una réplica oficial bañada en oro para exhibirla en sus vitrinas.
La medida forma parte de los estrictos protocolos de seguridad implementados por la FIFA para proteger uno de los objetos más valiosos y reconocibles del deporte mundial. De hecho, solo los campeones del mundo, algunas leyendas del fútbol y determinadas autoridades tienen autorización para sostener el trofeo original.
Con el Mundial 2026 cada vez más cerca, la copa volverá a convertirse en el gran símbolo de la gloria futbolística que perseguirán las 48 selecciones participantes.