Los dominicanos volvieron a robarse el espectáculo en Grandes Ligas. Juan Soto y Freddy Peralta fueron piezas claves en la contundente victoria 10-2 de los New York Mets sobre los Detroit Tigers, en una noche donde el conjunto neoyorquino mostró finalmente señales de vida ofensiva después de semanas navegando entre inconsistencias y frustraciones.
Freddy Peralta brilló desde el montículo con una sólida apertura de seis entradas, permitiendo apenas dos carreras y ponchando a siete bateadores. El derecho dominicano controló el partido desde temprano y frenó cualquier intento de reacción de Detroit, consiguiendo además su tercera victoria de la temporada. Porque aparentemente los Mets decidieron recordar de golpe que tener buenos lanzadores dominicanos suele ser una idea bastante funcional en béisbol.
Mientras tanto, Juan Soto también aportó ofensivamente con dos imparables, una carrera anotada y una impulsada, luciendo mucho más cómodo nuevamente en el tercer turno de la alineación tras varios experimentos ofensivos del dirigente Carlos Mendoza. Soto sigue siendo una de las piezas centrales del proyecto millonario de los Mets y continúa demostrando por qué la organización apostó una fortuna histórica por él.
Sin embargo, gran parte de la atención también se la llevó AJ Ewing, quien tuvo un espectacular debut en Grandes Ligas. El novato llegó a base en múltiples ocasiones, negoció tres boletos, conectó un triple productor y mostró velocidad agresiva en las bases, dándole a Nueva York el impulso ofensivo que tanto necesitaba. El muchacho debutó jugando como si llevara cinco años en MLB y cero ansiedad. Fenómeno extraño considerando que la mayoría de los humanos se ponen nerviosos hasta para pedir ketchup extra en un restaurante.
La victoria permitió a los Mets continuar recuperándose tras un pésimo tramo vivido en abril, donde el equipo llegó a perder 15 de 17 partidos. Ahora Nueva York parece comenzar a encontrar estabilidad tanto desde el pitcheo como ofensivamente, especialmente con figuras como Soto y Peralta asumiendo roles protagónicos.
Para República Dominicana, la noche volvió a confirmar el enorme impacto de sus peloteros en las Grandes Ligas. Soto sigue consolidado como uno de los bateadores más temidos del planeta, mientras Freddy Peralta continúa demostrando que puede liderar rotaciones en equipos contendientes. Y honestamente, el béisbol dominicano ya parece una fábrica industrial de talento que nunca apaga las máquinas.