La Copa Mundial de la FIFA 2026 aún no comienza, pero ya enfrenta una fuerte controversia fuera de los estadios. Autoridades de Estados Unidos iniciaron una investigación formal contra la FIFA por presuntas irregularidades en la venta de entradas del torneo, incluyendo supuesta inflación artificial de precios y posibles prácticas engañosas hacia los aficionados.
Las fiscalías generales de Nueva York y Nueva Jersey, junto con el Departamento de Protección al Consumidor y al Trabajador de la ciudad de Nueva York, anunciaron la apertura del proceso para examinar cómo se han comercializado los boletos del evento que arrancará el próximo 11 de junio.
Entre los principales señalamientos figura el notable incremento en el costo de las entradas, considerado por las autoridades como superior al registrado en ediciones anteriores del Mundial. La investigación busca determinar si la FIFA creó una percepción artificial de escasez, modificó categorías de asientos y aplicó sistemas de precios variables que habrían elevado significativamente el valor de los boletos.
Las denuncias también apuntan a presunta información confusa sobre la ubicación de los asientos y la aparición posterior de localidades “preferentes” con precios considerablemente más altos que los ofertados inicialmente.
El foco principal de la investigación estará en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, escenario que albergará ocho partidos del Mundial, incluida la gran final del 19 de julio. Las autoridades estadounidenses consideran especialmente preocupantes los costos asociados a los encuentros programados en esa sede.
La fiscal general de Nueva Jersey calificó el proceso de compra como un “calvario” para muchos aficionados, marcado por la incertidumbre, la escasez y tarifas excesivas. Desde Nueva York, las autoridades insistieron en que los consumidores merecen transparencia y oportunidades justas para adquirir entradas sin manipulaciones ni sobreprecios.
Por su parte, la FIFA ha evitado comentar sobre la investigación en curso. Sin embargo, anteriormente defendió su política de precios argumentando que responde a la dinámica del mercado norteamericano y a la enorme demanda que genera el torneo.
La polémica se suma a otras tensiones logísticas y económicas alrededor del Mundial 2026, incluyendo cuestionamientos por costos de transporte y servicios asociados al evento.
Mientras millones de aficionados cuentan los días para el inicio de la máxima fiesta del fútbol, la batalla fuera del terreno de juego amenaza con convertirse en otro de los grandes temas del campeonato.