martes, 15 de septiembre de 2026
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Griezmann y la Copa que puede cambiar su historia en Orlando

Antoine Griezmann llegó a Orlando City como una superestrella mundial. Apenas unas semanas después, el francés está a solo dos partidos de levantar un trofeo con su nuevo club. La paradoja es difícil de ignorar: un futbolista acostumbrado a las grandes noches de Europa y a jugar por títulos mundiales podría comenzar su historia en Estados Unidos conquistando […]

Griezmann y la Copa que puede cambiar su historia en Orlando

Antoine Griezmann llegó a Orlando City como una superestrella mundial. Apenas unas semanas después, el francés está a solo dos partidos de levantar un trofeo con su nuevo club.

La paradoja es difícil de ignorar: un futbolista acostumbrado a las grandes noches de Europa y a jugar por títulos mundiales podría comenzar su historia en Estados Unidos conquistando una de las competencias más antiguas del país.

Lionel Messi necesitó siete partidos desde su debut para levantar su primer trofeo con Inter Miami. Griezmann podría hacerlo en apenas unas semanas con Los Leones.

Pero quizá la historia no sea solamente que Griezmann pueda ganar un título tan rápido. La verdadera historia está en el trofeo que tiene delante.

Porque esta copa, mucho más antigua que la llegada de las grandes estrellas al fútbol estadounidense, tiene una historia que merece ser contada.

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El Principito entra en una historia que ya existía

La U.S. Open Cup no nació con las grandes estrellas internacionales. Tampoco necesita de ellas para tener identidad.

Es precisamente eso lo que hace interesante la llegada de Griezmann, quien junto a Los Leones disputará este miércoles 16 de septiembre una de las Semifinales a partido único del torneo en su visita a Columbus Crew (7:00 pm ET – CBS Sports Network).

La competencia tiene la lógica de las copas nacionales que cualquier aficionado latinoamericano reconoce: eliminación directa, clubes de diferentes niveles y la posibilidad de que una noche cambie por completo el destino de un equipo.

Es una fórmula familiar para quien creció con la Copa del Rey, la Copa Argentina, la Copa Chile o tantas otras copas nacionales de nuestro continente: la copa como territorio donde la jerarquía puede pesar, pero no siempre manda.

En 2026, esa tradición estadounidense tiene ahora al “Principito” entre sus protagonistas.

Y eso cambia la conversación.

Griezmann no necesita la Open Cup para construir su legado. Ya fue campeón del mundo con Francia, ganó la Europa League y la Supercopa de Europa con Atlético de Madrid y disputó durante años las noches más importantes del fútbol europeo.

Pero la Open Cup sí puede convertirse en una nueva pieza de su historia.

Porque ahora el campeón del mundo no solamente está jugando en MLS. Está entrando en una tradición futbolística estadounidense que existía mucho antes de su llegada.

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Orlando ya sabe lo que significa esta copa

Hay otro detalle que no conviene perder de vista: Orlando City no está descubriendo la U.S. Open Cup gracias a Griezmann.

Los Leones ya levantaron el trofeo en 2022. La copa forma parte de la historia reciente del club y de su identidad competitiva.

Cuatro años después, Orlando vuelve a estar entre los cuatro mejores.

El recorrido comenzó antes de que llegara Griezmann: FC Naples, New England Revolution y Atlanta United quedaron en el camino.

Eso convierte al francés en algo más interesante que un salvador recién llegado.

Griezmann se está incorporando a una historia que ya estaba en marcha.

Y esa diferencia importa.

No se trata de que una estrella europea venga a darle relevancia a una competencia que antes no la tenía. Se trata de que una competencia con más de un siglo de historia ahora tiene a una estrella de esa dimensión escribiendo un capítulo dentro de ella.

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Una competición 100% nuestra

Para buena parte del público latino en Estados Unidos, la U.S. Open Cup tiene una lectura inmediata.

Es la copa que permite soñar.

La competencia donde un club de menor perfil puede encontrarse con uno de MLS. Donde una ciudad puede convertirse en protagonista por una noche. Donde el formato de eliminación directa reduce la distancia entre instituciones que, durante el resto de la temporada, viven en mundos distintos.

Ese componente conecta con una cultura futbolística profundamente arraigada en Latinoamérica.

La copa no es solamente otro torneo.

Es también territorio, orgullo, identidad y oportunidad.

Por eso la presencia de Griezmann resulta tan simbólica. El francés llega con una carrera construida en los escenarios más grandes, pero ahora tiene que jugar bajo una lógica que para muchos aficionados latinoamericanos resulta completamente familiar: ganar o quedar afuera.

Fuente. es.mlssoccer