Manchester United afrontará el partido del domingo contra Fulham con una creciente presión sobre Michael Carrick, después de conseguir solamente una victoria en sus primeros cuatro encuentros de Premier League. La situación se complicó todavía más esta semana después de que el equipo quedara eliminado de la Copa de la Liga.
United perdió 3-2 contra Brighton en Old Trafford después de haber estado ganando 2-0. Fue la primera vez en 50 años que Manchester United perdió en casa un encuentro en el que había conseguido una ventaja de dos goles. Carrick reconoció después del encuentro que el equipo atraviesa un momento complicado, aunque insistió en que dispone de jugadores suficientes para revertir la situación.
El próximo compromiso será ante un Fulham que tampoco ha conseguido ganar en Premier League esta temporada. Sin embargo, el conjunto londinense viene mostrando señales de recuperación: empató recientemente contra Liverpool y consiguió avanzar en la Copa de la Liga después de derrotar al West Ham. United cuenta, al menos, con un antecedente favorable: no pierde en Craven Cottage desde 2009.
El encuentro llega justo antes del próximo parón internacional, aumentando su importancia para Carrick. Una victoria permitiría al United entrar en la pausa con mejores sensaciones; otro resultado adverso mantendría el foco sobre el inicio de temporada del club y la situación de su entrenador.






