HOUSTON. – El cubano Yordan Álvarez entra en la recta final de la temporada 2026 de las Grandes Ligas con una doble misión: ayudar a los Astros de Houston a asegurar su clasificación y mantener viva la posibilidad de conquistar una histórica Triple Corona de bateo.
A falta de aproximadamente dos semanas para finalizar la campaña, Álvarez se encontraba entre los primeros de la Liga Americana en las tres categorías que conforman la Triple Corona: promedio de bateo, jonrones y carreras impulsadas. El bateador designado llegó a la jornada del 15 de septiembre con promedio de .310, 38 cuadrangulares y 96 carreras remolcadas.
La hazaña tendría un peso histórico considerable. Desde que Miguel Cabrera lo consiguió con los Tigres de Detroit en 2012, ningún jugador de las Grandes Ligas ha vuelto a conquistar la Triple Corona. De concretarla, Álvarez se convertiría además en apenas el segundo bateador desde 1967 en alcanzar esa distinción.
El panorama se ha complicado
Álvarez mantuvo durante buena parte de la temporada el liderato en las tres categorías, pero una disminución en su producción ofensiva desde principios de agosto permitió que otros bateadores lo desplazaran en jonrones y carreras impulsadas.
Aun así, el cubano continúa encabezando la Liga Americana en promedio y permanece cerca de la cima en los otros dos departamentos. Además, sus números avanzados lo mantienen entre los bateadores más productivos del circuito.
El contexto ha cambiado también porque los lanzadores rivales han optado cada vez más por evitarlo, reduciendo la cantidad de pitcheos cómodos que recibe y, especialmente, sus oportunidades de impulsar carreras. Esa estrategia ha hecho todavía más exigente su intento de remontar en los departamentos de poder y producción.
Regresó tras una molestia en el tobillo
La persecución del histórico logro tuvo además un pequeño contratiempo. Álvarez se perdió dos partidos por una molestia en el tobillo derecho, luego de pisar de manera incómoda la tercera base durante un encuentro frente a los Rays de Tampa Bay.
El toletero regresó a la alineación el 13 de septiembre como segundo bate y bateador designado, aunque todavía experimentaba molestias al momento de hacer swing.
La pausa llegó en un momento particularmente importante, ya que Houston también se encontraba inmerso en una cerrada batalla por






