El nombre que se robó el show fue Jefferson Rojas, quien firmó una actuación seria en Doble A: de 5-2, con cuadrangular y cuatro carreras remolcadas. Traducción: cada vez que hizo contacto, pasó algo malo… para el rival.
En ese mismo nivel, Carlos Jorge aportó con dos imparables en cinco turnos, además de una anotada y una empujada, mientras que Hendry Méndez también dijo presente con dos hits, una anotada y un doble. Nadie quería quedarse fuera del party ofensivo.
En Triple A, Deyvison De los Santos conectó cuadrangular y remolcó una, confirmando que el poder no distingue categorías. También aportaron Pablo Reyes con un doble y José Sirí, quien encontró la forma de anotar aunque no le regalaran nada fácil.
En Grandes Ligas, Gary Sánchez impulsó una carrera, mientras Agustín Ramírez sumó doble y anotada. También vieron acción Noelvi Marte y Heriberto Hernández con un hit cada uno. No fue un festival, pero tampoco se quedaron mirando.
Desde el montículo: control, dominio y cero regalos
Si la ofensiva estuvo encendida, el pitcheo no se quedó atrás. El as de referencia, Sandy Alcántara, tuvo una salida de alto nivel: 8.1 entradas, dos carreras permitidas y seis ponches. Básicamente hizo su trabajo sin drama, como quien paga la renta a tiempo.
En el relevo, Huáscar Brazobán y Wandy Peralta cumplieron sin permitir carreras, mientras en ligas menores destacaron actuaciones sólidas de Jarold Rosado y Alberto Pacheco, este último con dos entradas en blanco y tres ponches.
Además, Blas Castaño y Myles Caba se llevaron la victoria en sus respectivas salidas, porque aparentemente ganar también es parte del paquete.
Los Gigantes del Cibao no solo están produciendo talento, lo están distribuyendo por todo el mapa del béisbol organizado. Desde Clase A hasta Grandes Ligas, sus jugadores están aportando con consistencia.Y mientras otros equipos hablan de desarrollo… ellos simplemente lo están ejecutando. Sin ruido innecesario, pero con resultados que hablan bastante alto.